Una ráfaga de aire frió se colaba entre las rendijas, que la tablas mal claveteadas, dejaban en su unión con la pared. La luz que irradiada por una tenue vela situada en el centro de una mesa permitía ver en la penumbra y con cierta dificultad el sucio rostro de un niño y en frente suyo un cuerpo de mujer ajetreado lavando los dos platos utilizados hace unos minutos para acoger la pobre cena familiar.
-Mama, ¿Por qué la noche es negra?- preguntaba el niño con una curiosidad que se presentaba de forma resplandeciente en sus ojos.
-Porque el día es amarillo y reluciente- contesto su madre sin prestar demasiada atención.
- ¿Y por que la noche esta condenada a vivir en la oscuridad, y el día puede gozar y enorgullecerse de esa luz? – pregunto el niño insistentemente
- Simplemente porque uno de los dos tenia que llevarse la luz y la noche tubo mala suerte…- Contesto su madre aliviada viendo que el niño parecía satisfecho.
El muchacho se levanto de la silla, a la cual se le desprendió una pequeña tabla del respaldo y quedo colgando de un único y torcido clavo, y se acerco al colchón amarillento que hacia de cama para los dos habitantes, se tumbo se abrazo así mismo para intentar darse un poco de calor.
- Me gusta la noche…
-¿Por qué dices eso hijo mío? – Pregunto la madre por un impulso regido por la costumbre.
- Porque es como nosotros… simplemente tuvimos mala suerte…
1 comentario:
Sencillamente... precioso :P
Publicar un comentario