Samson et Dalila

Samson et Dalila

lunes, 22 de octubre de 2007

Critica Castigada


La monotonía de la vida es mi gran pesar y mi pensamiento mi gran grandeza. Sentado en mi raído sillón todas las noches me doy cuenta. No soy más que yo, yo y yo. Nadie. Yo y mis pensamientos solían decir, pero casi no soy ya ni eso. La única gran fortuna del mundo me esta siendo arrebatada, y lo peor es que no puedo evitarlo. La confusión de mi mente no es equiparable a nada conocido. El Ser de Aristóteles es mínimo, ínfimo, retardado… nada me llena, nada me sacia. El vació se extiende hacia los rincones mas recónditos de mi alma… y no puedo hacer nada.

Las lágrimas derramadas forman charcos de poemas perdidos en los nudos y desenlaces de mi bata. Recorren los límites de los cuadros infinitos que se entrecruzan y enredan para acabar finalmente como simples manchas de un ligero tono más oscuro que el sucio suelo que mis desdichas alimentan.

Pero no siempre fue así, había un tiempo en el que me regodeaba en mi mismo, mi yo interior era rocambolesco, inmenso, insuperable…bueno… solo por sigo mismo, y eso es exactamente lo que paso. Toda esa inmensidad bohemia, todo ese efluvio de poemas, cantares y cuadros, toda la moda que vino y penetro en mis poros como si de un gran río se tratase, todo eso, arrolló hasta el ultimo confín existencial de mi cuerpo. Y me convirtió en lo que ahora soy, en lo que ahora merezco, un cuerpo sin alma, sin vida. He sido lo que mas odio, un resorte estético, un anuncio gigante en el que proclamar mi ser.

Como todo gran río llega un momento que se seca… o se desborda… con el paso del tiempo. Aprendí a amar la poesía, a gozarla, a bailarla, a sentirla. Desentrañaba todos sus secretos, los aprendía y los ponía en práctica. Era mi vida, mi pasión, mi razón de ser.

Pero el tiempo no perdona, y llego el día en el que tocó mirar hacia atrás. Mis ojos sangraban de dolor, la parodia que vivía no era posible solo por haber vivido aquello.

Mi Yo desaparecía de vergüenza por la abrumadora presencia del pasado. Y ahora… la poesía me duele en lo mas recóndito de mi alma, mis ojos lloran con solo verla doblar la esquina, mi corazón se parte al escucharla, pero igual eso es la verdadera esencia de la poesía…Maldigo a aquellos portadores de la peste, a aquellos compositores de poemas de carretera disfrazados con grandes orlas doradas…no espero sino que les ocurra los mismo que a mi… perdidos y guiados por sus semejantes en el camino de la perdición eterna, donde el final es agrio y amargo, donde la poesía es dolorosa y clama venganza.

Toda la esperanza esta sobre aquellos escritores de noche, aquellos que desahogan sus penas y desdichas, aquellos que su poesía tiene un fin, aquellos que se reúnen solo por la poesía, aquellos que moverían montañas por ella, a todos ellos gracias… mi vida os la cedo, mi vida por la poesía, mi vida por vosotros…


- De un no-escritor para el mundo-


Se levanto lentamente de su asiento nocturno, dejo suavemente la pluma que siempre le habia acompañado en la mesita que a sus pies tenia. Su paso, aunque firme, temblaba cada poco. En su afan de autodestruccion agarro todos sus escritos, se los guardo en el bolsillo, abrio la ventana y se preparo para acabar como una de sus millones de lagrimas derramadas y ya secas en el suelo de su casa.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Los pelos de punta...gracias por demostrar que existe tambien la autencidad en el buen hacer

David dijo...

Salvando algunas tildes :-P

Jarl, qué bien escrito está. Agónico sería el palabrejo que emplearía yo. Y encima usando muy poquitos puntos suspensivos, que cuando se escribe así se tiende a abusar de ellos.

¿Llevabas alguna intención oculta al escribir esto?

¡Nos vemos!

Anónimo dijo...

Es impresionante!