Samson et Dalila

Samson et Dalila

jueves, 13 de marzo de 2008

Las palabras dibujan las realidades, y las realidades claman a las palabras ser dibujadas. En este compendio de complicidad y deseo se entrelazan, cual ortigas con flores, las poesías y poemas, que confunden a las palabras e intercambian realidades para mostrarnos cual vil y dura es la vida de una flor en una ortiga.

domingo, 4 de noviembre de 2007

Para aquella gran escitora, de tu inacaba creacion. Gladis

Una fría ráfaga de viento inundó la estancia haciendo tiritar a los que allí estaban presentes. Nadie se percato del débil estornudo que como si de un rayo tratara salio disparado desde la fina, linda y diminuta boca de una tierna niña que en el habitáculo se encontraba. Los transeúntes se reflejaban invertidos en el espejo que se situaba en la pared opuesta a la ventana, la cual, estaba únicamente cubierta por una raída manta que el viento animaba a su antojo. El polvo, las hoja secas, los papeles raídos y demás suciedad que se esparcía por el suelo participaba en pequeños e impulsivos remolinos que alborotaban el pelo gris de los ancianos que sentados en círculos charlaban sobre sus batallas milenarias.

En una de las cuatro esquinas que formaban la habitación se podía ver a una pequeña niña, que resaltaba de los demás por su corto y peinado pelo rubio, sus ojos grandes, claros y expresivos, su tez profunda y morena, sus labios arcados y su expresión melancólica. De sus ojos caían lágrimas cada vez con más frecuencia, dibujando en el suelo su vida de desgracias y desdichas. Entre sus finos dedos se halla una foto, una foto que agarraba firmemente intentando extraer de ella lo que ansiaba.

La oscuridad como un ratazo de alma

Esconde en su interior lo que uno aguarda

Sin más prólogos ni preámbulos

Muestra lo aguardado

En el momento de mayor lozanía

Dibujando un mapa de nuestra desdicha

Riendo a carcajadas y volviéndose de espaldas

Nos demuestra que la vida

No es clara sino tardía

Ocultando las desdichas

Hasta mostrarlas en la gran dicha

domingo, 28 de octubre de 2007

Desvarios musicales

Mientras las luces de la habitación encerrada en si misma sigan brillando no hay nadie que nos pueda parar, siguiendo nuestra música como faros en la luz de la noche, perseguimos sueños inhumanos, humanizando sueños in-perseguibles, como si nuestra vida se escapara de nuestras sucias manos, corriendo hacia la suciedad corrompida de los estridentes sonidos callejeros que embellecen la fachada, mientras los ojos de la gente nos miran como extraños que pasean a ciegas sin saber a donde van, solo…siguiendo la luz que proviene de la habitación encerrada en si misma.

lunes, 22 de octubre de 2007

Critica Castigada


La monotonía de la vida es mi gran pesar y mi pensamiento mi gran grandeza. Sentado en mi raído sillón todas las noches me doy cuenta. No soy más que yo, yo y yo. Nadie. Yo y mis pensamientos solían decir, pero casi no soy ya ni eso. La única gran fortuna del mundo me esta siendo arrebatada, y lo peor es que no puedo evitarlo. La confusión de mi mente no es equiparable a nada conocido. El Ser de Aristóteles es mínimo, ínfimo, retardado… nada me llena, nada me sacia. El vació se extiende hacia los rincones mas recónditos de mi alma… y no puedo hacer nada.

Las lágrimas derramadas forman charcos de poemas perdidos en los nudos y desenlaces de mi bata. Recorren los límites de los cuadros infinitos que se entrecruzan y enredan para acabar finalmente como simples manchas de un ligero tono más oscuro que el sucio suelo que mis desdichas alimentan.

Pero no siempre fue así, había un tiempo en el que me regodeaba en mi mismo, mi yo interior era rocambolesco, inmenso, insuperable…bueno… solo por sigo mismo, y eso es exactamente lo que paso. Toda esa inmensidad bohemia, todo ese efluvio de poemas, cantares y cuadros, toda la moda que vino y penetro en mis poros como si de un gran río se tratase, todo eso, arrolló hasta el ultimo confín existencial de mi cuerpo. Y me convirtió en lo que ahora soy, en lo que ahora merezco, un cuerpo sin alma, sin vida. He sido lo que mas odio, un resorte estético, un anuncio gigante en el que proclamar mi ser.

Como todo gran río llega un momento que se seca… o se desborda… con el paso del tiempo. Aprendí a amar la poesía, a gozarla, a bailarla, a sentirla. Desentrañaba todos sus secretos, los aprendía y los ponía en práctica. Era mi vida, mi pasión, mi razón de ser.

Pero el tiempo no perdona, y llego el día en el que tocó mirar hacia atrás. Mis ojos sangraban de dolor, la parodia que vivía no era posible solo por haber vivido aquello.

Mi Yo desaparecía de vergüenza por la abrumadora presencia del pasado. Y ahora… la poesía me duele en lo mas recóndito de mi alma, mis ojos lloran con solo verla doblar la esquina, mi corazón se parte al escucharla, pero igual eso es la verdadera esencia de la poesía…Maldigo a aquellos portadores de la peste, a aquellos compositores de poemas de carretera disfrazados con grandes orlas doradas…no espero sino que les ocurra los mismo que a mi… perdidos y guiados por sus semejantes en el camino de la perdición eterna, donde el final es agrio y amargo, donde la poesía es dolorosa y clama venganza.

Toda la esperanza esta sobre aquellos escritores de noche, aquellos que desahogan sus penas y desdichas, aquellos que su poesía tiene un fin, aquellos que se reúnen solo por la poesía, aquellos que moverían montañas por ella, a todos ellos gracias… mi vida os la cedo, mi vida por la poesía, mi vida por vosotros…


- De un no-escritor para el mundo-


Se levanto lentamente de su asiento nocturno, dejo suavemente la pluma que siempre le habia acompañado en la mesita que a sus pies tenia. Su paso, aunque firme, temblaba cada poco. En su afan de autodestruccion agarro todos sus escritos, se los guardo en el bolsillo, abrio la ventana y se preparo para acabar como una de sus millones de lagrimas derramadas y ya secas en el suelo de su casa.

domingo, 21 de octubre de 2007

Mala suerte



Una ráfaga de aire frió se colaba entre las rendijas, que la tablas mal claveteadas, dejaban en su unión con la pared. La luz que irradiada por una tenue vela situada en el centro de una mesa permitía ver en la penumbra y con cierta dificultad el sucio rostro de un niño y en frente suyo un cuerpo de mujer ajetreado lavando los dos platos utilizados hace unos minutos para acoger la pobre cena familiar.

-Mama, ¿Por qué la noche es negra?- preguntaba el niño con una curiosidad que se presentaba de forma resplandeciente en sus ojos.

-Porque el día es amarillo y reluciente- contesto su madre sin prestar demasiada atención.

- ¿Y por que la noche esta condenada a vivir en la oscuridad, y el día puede gozar y enorgullecerse de esa luz? – pregunto el niño insistentemente

- Simplemente porque uno de los dos tenia que llevarse la luz y la noche tubo mala suerte…- Contesto su madre aliviada viendo que el niño parecía satisfecho.

El muchacho se levanto de la silla, a la cual se le desprendió una pequeña tabla del respaldo y quedo colgando de un único y torcido clavo, y se acerco al colchón amarillento que hacia de cama para los dos habitantes, se tumbo se abrazo así mismo para intentar darse un poco de calor.

- Me gusta la noche…

-¿Por qué dices eso hijo mío? – Pregunto la madre por un impulso regido por la costumbre.

- Porque es como nosotros… simplemente tuvimos mala suerte…





sábado, 20 de octubre de 2007

Vida



Las almas se devoran unas a otras

cantando, jugando, bailando y gritando

entre el sonido de sus cadenas

mientras van marchando

un circulo siguen

y contentas viven

con su careta amenazante

sufren y sufren

a costa de su acompañante

un alma rompe el circulo

y camina libre hacia su mundo

pero entra en escena la envidia

y torna a pesadilla la fantasia

el alma libre derrotada

vuelve al circulo obligada

por las cadenas otra vez arropada

vive su vida condenada.


Realidad


Almas vagas,

rondan de un lugar a otro,

con su condena a rastras,

y su mirada de soslayo

un alma roja,

teñida de sangre,

sangre de la amiga,

que ayer abandono a su suerte

otra alma roja,

teñida de sangre,

de su propia sangre,

brotada de la herida

que le hizo su amiga al marcharse.